20 de junio de 2016

Pinceladas (VII): Revolver

lunes,  13 de junio de 2016 – Debates
La desidia se ha apoderado de mi Cuerpo. Mi Mente es capaz de reconocer la dejadez y me anima a salir de la cama, apagar el ordenador y ponerme a hacer “actividades productivas” –como terminar este maldito TFM que se me atraganta cada vez que tengo que sentarme ante los libros y el texto por corregir. Parece que mi Mente tiene ya fuerza para empujarme a la productividad, pero cualquier tropiezo, por mínimo que sea, se siente una caída aún más fuerte a una profundidad aún mayor.
Lo más emocionante del día es ver los capítulos finales de Neon Genesis Evangelion (cuyo análisis e incentivo al visionado saco del genial vídeo de Ovejas Eléctricas) y el debate electoral que se acaba tornando encorsetado y descafeinado, con un Pedro Sánchez insípido, un Rivera meando fuera del tiesto, un Pablo Iglesias  correcto pero poco motivador y un Rajoy que no tuvo que esforzarse mucho para defender propuestas “necesarias” pero injustas, a pesar de tener a los otros tres líderes en contra.
Mi reflexión final de la noche no ha cambiado desde los resultados de las elecciones de diciembre: el PSOE se hunde y parece que sin remedio; pero lo que vaticiné como posible beneficio para Podemos puede acabar siendo escaños para Ciudadanos.

martes,  14 de junio de 2016 – Motivos
No puedo concentrarme en mi Trabajo. Parece que lo único que me motiva ahora es la Escolanía y don Alfredo. Ni mi poesía –llevo sin mirarla desde hace un mes, a pesar de la revisión del domingo con Mario Vega, que me ha metido el gusanillo de nuevo en el Cuerpo–, ni mis estudios de futuro –que llevan macerando en el olvido y la procrastinación quince días. La Música, Poesía en compás, es lo único que me salva. Eso y todos los proyectos que se están gestando alrededor de la figura de don Alfredo, un hombre que necesita ser reivindicado en todas las ocasiones posibles, por lo que significó para los que le conocimos y para la Historia en general.


miércoles,  15 de junio de 2016 – De Presión
Hoy es el día. Ayer a la noche llegó un correo de mis tutoras del TFM pidiendo el trabajo terminado y reclamando más participación de mi parte. Por fin después de medio mes abro de nuevo el documento a medio corregir y reviso las primeras páginas de mi Proyecto fin de Máster, el último paso para titularme como Maestro Bilingüe, a pesar de mi ateísmo en este asunto.
Mi Vista se cansa pronto y vuelvo a la desidia. Veo el penúltimo episodio de Person of Interest, una serie olvidada por la crítica pero digna de mucha loa. Después de comer me tiro en la cama y abro YouTube en mi móvil: aun sin vídeos que ver, navego por las recomendaciones y descubro Merlí, una serie catalana exquisita sobre un profesor de filosofía y sus alumnos de bachillerato. Otra coming-of-age (historia de descubrimiento adolescente y maduración) con otro protagonista homosexual armarizado enamorado de su mejor amigo, pero con un montón de detalles y giros que la diferencian del resto y que están muy bien integrados en el conjunto.
Me veo la primera temporada entera de un tirón. Mi Mente alaba la serie y se asombra ante su genialidad; mi Cuerpo se siente desganado y vencido por la inactividad. Me siento –literalmente, parece que estoy hundiéndome– en el Lodo. Por suerte salgo de la cama y de mi casa para tomar algo con Ana, a la que agradezco haberme arrastrado fuera de este tren destinado al Barranco.
Los pocos soplos de aire fresco que me traen las conversaciones sobre nuestras vidas y las de los allegados desaparecen cuando vuelvo a casa, capítulo de Merlí a medias de acabar, el antepenúltimo, en medio de la tensión argumental. Me vuelvo a sentar delante del ordenador, acabo la temporada, ceno lo poco que como últimamente, me tiro en la cama y, como dicen los ingleses, I cry myself to sleep. Una mezcolanza extraña de sentimientos me desborda: estoy feliz de estar vivo, agradecido por toda la gente que me quiere y me ayuda y, sin embargo, una tristeza inmensa me vacía por dentro: mis días pasan automáticamente y por inercia, no produzco nada que me motive, parece que no queda nada que me levante el ánimo. Si esto se llama depresión, que acabe pronto; si se llama de otra manera, también.
Sea lo que fuere, espero que llorar me limpie un poco y pueda volver a lo que era antes: escribir algún Verso, salir de casa de vez en cuando y disfrutar del Conocimiento y el Arte, y de las Maravillas del mundo.


jueves,  16 de junio de 2016 – Pertenecer
Me he despertado. El vacío sigue ahí pero no molesta tanto. La inevitabilidad del TFM me obliga a terminar de bocetar los últimos puntos, a sabiendas que la semana que viene ha de ser de plena dedicación si quiero terminarlo en tiempo y forma.
Me siento aliviado cuando lo acabo por la tarde y se lo envío a mis tutoras. Aliviado a pesar de que las líneas escritas son pocas y mediocres; pero está terminado el primer borrador, ese que debería haber tenido hace un mes. Confío en que las labores que faltan de completar y maquillar sean más ligeras.
Visito en calidad de transcriptor el archivo musical del Seminario de Oviedo en busca de las partituras de don Alfredo acompañado por otro par de miembros del Ochote y con la venia de Sergio, llave que nos ha dado el acceso al archivo y a los proyectos futuros alrededor de la figura de don Alfredo. La ilusión me embarga, a pesar de encontrar relativamente poco contenido entre todas las partituras del Seminario. Participar de una labor tan grande para honrar la memoria de una persona tan grande me hace sentir pequeño pero pertenecedor. El vacío de mi Cuerpo es nimio ante tal Magnitud; no importa.
Al llegar la noche me comprendo. Si he de vivir así, con este pequeño dolor, sea pues. Participar me salvará. Pertenecer me hará grande y al vacío, pequeño. Ante la enormidad del mundo, nada tan fútil puede derribarme.



viernes,  17 de junio de 2016 – Concierto
Todo parece que funciona. El concierto de esta tarde es lo importante ahora. Un concierto relajado y, por las grabaciones, mucho mejor de lo esperado. La Escolanía sigue mejorando con el tiempo y el esfuerzo, tanto el grupo humano como el grupo de cantantes pseudoprofesionales. Pertenecer a la Escolanía es uno de los grandes hitos de mi vida; uno que sé durará por siempre.



sábado,  18 de junio de 2016 – Excursión
Las excursiones son también una forma genial de limpiar el alma. De vez en cuando hay que salir –regresar– a la Naturaleza y a la Sociedad. Mi Cuerpo sigue queriendo aislarse, enterrarse en la lectura de La Regenta –que me ha ido ganando  página a página– pero es inevitable relacionarse con el Entorno y con mis Compañeros de viaje, y lo agradezco.
En el bus de vuelta decido construir un personaje: otro Yo –depresivo, cargado del vacío que me atormenta, que llora por las noches ante la insignificancia de la vida, que va a las excursiones a ver jardines de veinte hectáreas con plantas de multitud de lugares del mundo valoradas en miles de euros y no siente nada. Otro Yo sobre el que depositar mis dudas y mis penas. Otro Yo Patético Escritor.
Lo creo para sobrevivir y como ejercicio poético. Y porque si me salva a mí, puede que salve a otros también.

Contemplo este Jardín de mil delicias,
de cien mil variedades de plantas y comprendo
toda su Maravilla
pero no soy capaz de emocionarme—
no siento más que aire sin olores,
es todo fútil—Todo
incomprensiblemente inane.

La Muerte—la Vedad— me mira y me sonríe
y dice tiernamente:
a veces la Belleza
se escapa entre los dedos como el agua.

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