14 de julio de 2015

Pinceladas (III): Todo pasa y todo llega


domingo, 5 de julio de 2015 – Remembranzas
Por alguna casualidad, quizá por aburrimiento, reviso las fotos que tengo guardadas en el móvil y recuerdo algunos eventos de este curso. Este año ha sido un año de crisis, de cambio, de descubrimiento y aprendizaje. maremágnum, la revista que inventé por estas fechas el año pasado, ahora es un proyecto real que nos ha llevado a conocer a muchas personas y presentar y compartir el arte de unos cuantos amigos, conocidos, y desconocidos, y que nos ha obligado a trabajar mucho por el arte. Siento, mientras paso foto arriba, foto abajo, un abrumador sentimiento de felicidad.
¡Tantas cosas han cambiado en menos de un año! Parece que al fin la vida ocurre con todas las consecuencias. Ya no hay cuerdas de seguridad, solo botiquines para curarte después de la caída y volver a subir. Esta gran escalada que es el día a día tiene muchos caminos y muchos escollos. Pero se siente bien ser finalmente el dueño de tus decisiones.
Por primera vez siento realmente la infancia lejana. Y quizá por eso me paso todo el resto del día riéndome como un niño de las cosas más simples. Y quizá por eso celebro con mi hermana la felicidad y el sinsentido de la vida.

lunes, 6 de julio de 2015 – Todo llega
Me miento a mí mismo delante del ordenador. Finjo trabajar en la programación didáctica durante toda la mañana. El día inútil no parece que vaya a mejorar, y el abatimiento me sobrecoge.
Al caer la tarde llega mi hermana a casa y me obliga a salir a la calle. Paseamos por las afueras de Oviedo, encuentro lugares que no conocía y disfruto de la naturaleza. Conversamos. Me enseña, como siempre, algunas grandes lecciones, sin que ella lo sepa.
Me cuenta la historia de un caballo que hay en el lugar donde da clase. Un caballo que no es extremadamente viejo, ni gordo. Es un caballo normal, solo que no corre cuando lo llaman a comer, no se da ninguna prisa. Mientras que sus compañeros se acercan presurosamente al heno o a los humanos cuando les traen comida, este camina tranquilo y parsimonioso. Para qué correr si va a seguir ahí la comida: no se marcha, no va a desaparecer.
Poco después mientras volvemos a casa, me comenta la teoría que recoge John Green en su libro Ciudades de papel. Uno de sus personajes opina que vivimos en el futuro. Estudiamos para tener un trabajo para tener una casa en la que criar a nuestros niños y que puedan tener dinero para estudiar para tener un trabajo para tener una casa en la que criar a sus hijos y… creo que se entiende. Nos preocupamos tanto del mañana que no contemplamos el presente, que no vivimos más que en el futuro. No sabe cuánto me suenan esas palabras. No hace mucho escribía sobre los estudios y el futuro. Ahora me vendrían bien mis propias palabras.
Seamos, pienso mientras la ducha me acoge con su líquido elemento, más como ese caballo tranquilo que sabe que la comida estará ahí, tarde lo que tarde en llegar, y menos personajes que viven varias páginas por delante de su propia historia.



martes, 7 de julio de 2015 – Desánimo
Cuando haces las cosas sin pasión, tu cuerpo reacciona mal. Me siento de nuevo ante el ordenador. Y mi alma empieza a despedazarse. Y no hago lo que debo porque no me apasiona, pero tampoco hago lo que quiero porque debería estar haciendo lo que debo. Este círculo vicioso es desgarrador. Acábese de una vez.

miércoles, 8 de julio de 2015 – Sobre la pasión y la revolución educativa
Mientras intento trabajar un poco en las oposiciones, me encuentro con un vídeo de mi querido Ken Robinson. Y me sorprende que diga lo mismo que pienso yo y que hable de las mismas ideas que yo. Y de nuevo recuerdo lo que escribía no hace mucho.
Podría reflexionar sobre ello, pero mejor lo dejo aquí enlazado. Cuando las palabras son puras, no hace falta explicarlas más.

jueves, 9 de julio de 2015 – Revisiones
Me tomo una caña con nocturnidad. Me acompañan los recuerdos. Reviso mi poesía y releo los versos que he escrito estos días: Es silencio lo blanco, / lo negro es ruido; / su mezcla crea los distintos grises / la vida, en fin, es esta y sus matices.
Leemos un pasaje de un libro sobre la tertulia Oliver. Encontramos semejanzas entre los comportamientos de este grupo de jóvenes hace ya unos cuantos años y nuestro grupo de jóvenes. Bromeamos. Un oasis de calma en medio de tanto estrés desabrido.

viernes, 10 de julio de 2015 – Valdediós
El curso que tantos cambios ha traído, también ha traído un libro. Rodeados del monástico don de la Naturaleza. Acompañados por amigos, familiares, y demás gente apasionada por las letras, presentamos Diversos. José Luis García Martín comienza hablando. Siento que este es mi sitio, que este es un gran momento, y que no podría haberlo logrado sin el apoyo y la ayuda (no siempre consciente) de unas cuantas personas.
Me toca hablar el primero. No agradezco a nadie nada, pero en mis palabras se refleja todo. El primer poema lo leo por mi familia, que es catalizadora de muchos de mis versos. El segundo lo leo por José Luis y su tertulia Oliver, que me llama todos los viernes a seguir creando. Y luego los demás los leo por mí. Y se menciona maremágnum y me agrada mucho comentar cómo surgió la idea y mencionar a mis amigos, sin los que la revista (y probablemente mi arte también) no habrían continuado ni seguido por estos caminos que hoy nos han traído hasta aquí, a Valdediós, con un libro entre las manos con nuestros poemas impresos.
Y con mis amigos voy de cena y comemos como buenos asturianos. Y leemos Amistad a lo largo de Gil de Biedma y el último verso se queda suspendido en el aire de ese pequeño chigre y marcado ya por siempre en una esquinita de mi alma: Ay el tiempo! Ya todo se comprende.
Me faltan palabras para expresar todo lo que este curso me ha dado, todo lo que la gente me ha enseñado, todo lo que le debo al mundo. Porque hoy, desde luego, y para siempre, ya todo se comprende.



sábado, 11 de julio de 2015 – Madre/Mujer
Me encuentro a medianoche esperando a que Luis García Montero se suba al escenario de una de las carpas de la Semana Negra de Gijón. Me llevo la sorpresa al escuchar a Gioconda Belli, poeta que no conocía y de la que me llevo una buena impresión.
Montero propone una especie de diálogo poético. Comienza ella con poemas sobre ser mujer, responde él con un poema sobre qué es ser hombre (en las teorías de género, el hombre no es más que la negación de lo femenino; en un mundo en lo que lo femenino y lo masculino están tan borrosamente limitados, ser hombre ya no existe porque ser mujer no está concretado –por esto y otras cosas existe el machismo y la violencia, intentan forzar de nuevo los límites de género). Menciona Gioconda a su hija y Montero a su madre y yo pienso en la mía y en todo lo que le debo.

Se recita de amor y de otros temas. Y yo estoy maravillado ante la increíble velada que ha surgido de un sencillo diálogo de dos poetas curtidos ya en mil batallas. Y entonces acaba Gioconda Belli recitando un poema a las mujeres: Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres. / Queremos flores hoy. Cuánto nos corresponde. / El jardín del que nos expulsaron. Y yo no espero más que, algún día, todas estas mentiras que coartan nuestra libertad, todos estos constructos de género que violan tanto al ser humano, por fin desaparezcan, y podamos ser nosotras o nosotros o nosotrxs o nosotres o lo que, en definitiva, queramos ser.


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