6 de julio de 2015

Pinceladas (II): Dios está solo


lunes, 29 de junio de 2015 – Café templado y dulce
Disfruto de la tarde soleada en el interior de mi cafetería habitual. Un café con leche fría y dos de azúcar. Los versos de Fernando Ortiz se me desaparecen mientras pienso en otros temas. Recuerdo un comentario de hace unas horas: Dios está solo.
Guardo una relación de amor-odio con Whatsapp y demás nuevos métodos de comunicación. ¡Son tan secos y a la vez tan útiles! Todos sabemos que el texto escrito es parco en entonaciones, como insano usuario de la ironía, a veces se pierden todos los matices que intento transmitir, y es tan frustrante…
A lo que iba: haciendo uso de la ironía comenté por Whatsapp: soy omnipotente y omnipresente. Soy Dios. Y la respuesta fue lo ya escrito. (Ahora sé que es del propio Ortiz la cita: Yo soy Dios. Y Dios está solo; casualidades de la vida.)
Pienso: la soledad es necesaria para encontrarse a uno mismo. Dios está solo, y más que a gusto. Y con esto en la cabeza bebo mi café templado y dulce y continúo mi lectura. Me responde poco después Ortiz (se responde a sí mismo): ¿Dónde la compañía? / La soledad, la lámpara, la mesa, / he aquí el recado de escribir dispuesto. (Un día o dos después me contesta también Rilke en sus cartas: Porque lo único necesario es eso: soledad, gran soledad interior. Adentrarse en sí mismo y durante horas y horas no encontrarse con nadie…)

martes, 30 de junio de 2015 – Apatía
Al caer la noche se interrumpen mis pensamientos. En el salón hablan mi hermana y mi madre sobre educación. La historia proviene de la experiencia de prácticas de mi hermana: una profesora de equitación que apenas prepara las clases y actúa de manera completamente despreocupada enseñando. Hay gente que no sé por qué está dando clase si se lo toman tan vagamente, si pierden la pasión y repiten lección tras lección lo mismo. Son los que acaban siguiendo el libro de texto de manera automática sin planteamientos alternativos.
Continúa la conversación por estos derroteros. Tiempo ha que me he unido a mi madre y hermana. Comenta ahora mi madre que con el paso del tiempo todo el mundo se cansa y cae en la monotonía. Esa es la razón por la que mi hermana le gusta dar clase a los niños: porque todos los días son diferentes, incluso siendo el mismo contenido. La misma razón por la que mi madre disfruta de su trabajo: el trato con la gente. Concuerdo con ellas silenciosamente (el silencio es más agradable que la opinión no solicitada). La conversación acaba al llegar la hora de la cena. Aún no sabemos cómo los maestros y profesores pueden volverse apáticos ante la variedad que el aula ofrece.
Recuerdo ahora mi propia anécdota con la elección de carrera. Seis años han pasado ya desde que tuve que decidir hacia dónde se dirigían mis estudios. Mis opciones variaban entre las ingenierías y la educación a partes iguales. Mi tío me hizo el favor de enseñarme la facultad de ingeniería de Gijón, intentando quizá llevarme a su campo. Al llegar a una de las plantas (no recuerdo cuál), nos encontramos con unas máquinas y unos amables caballeros que nos explicaron su trabajo: llegaban impresiones con figuras y ellos las recreaban sobre el metal con sus herramientas; cuando acababan con una continuaban con la siguiente (a veces era la misma).
La contemplación de trabajo tan repetitivo me llevó a escoger Magisterio. No me arrepiento de la decisión, aún con les experiencias durante la carrera y el máster y las oposiciones, y otras tantas cosas que no corresponden a este diario ahora mismo.

miércoles, 1 de julio de 2015 – Croce e delizia
Internet ha abierto la cultura a muchas personas. Desde el sábado aprovecho mis tiempos libres para encontrar óperas en YouTube y consumirlas. Que sea ilegal o no, no es tema de estas líneas: por la cantidad de cultura que proporcionan, debería estar permitido.
Desde mi desconocimiento de la materia (se cuentan con los dedos de una mano la cantidad de óperas que he visto), se me antoja una pequeña opinión. Preciosas a nivel musical, increíbles si se trabaja la escenografía y demás atrezo, el argumento es el gran olvidado. Los agujeros en las tramas son solventados obviándolos. Quedan personajes descolgados que aparecen y desaparecen. Pero supongo que se perdonan todos estos vacíos por la música. Mi narrador interior no puede más que sufrir y conformarse.

jueves, 2 de julio de 2015 – Un mundo calmo
El lugar, el evento, la situación, importan poco frente a la compañía. Cojo el autobús a Gijón. Devoro las últimas páginas de las cartas de Rilke mientras el paisaje pasa rápidamente a mi lado. Siento calma. Encuentro ese lugar en el que ser conmigo mismo. La soledad compartida de los diferentes viajeros, cada uno a lo suyo, me permite disfrutar de un momento solo para mí.
No pienso en nada. Ya no leo. No escribo. Solo soy. Y me gusta la sensación de homeostasis, de total calma. Esta es mi soledad, a partir de aquí comienza mi mundo. Prohibido el paso a quien quiera construir en mi terreno. Solo se admiten visitas.
El bus para y me encuentro con mis amigos. Bienvenidos. Que nuestros mundos se mezclen, pero no colisionen.

viernes, 3 de julio de 2015 – Niños
La educación es mi futuro. Pero también es el futuro de la sociedad. Es natural que surja el tema casi siempre en conversaciones conmigo. Es enervante que se descalifique a los niños como si fueran cajas vacías e inútiles. Los niños son lo más inteligente del mundo, a nivel creativo al menos. No estoy para discutir. Tus dogmas pueden quedarse en casa. No entiendo a los que viven de absolutos, / incapaces de ver / … / el millar de matices del paisaje. Calla para algún día poder hablar.

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