29 de junio de 2015

Pinceladas (I): Finales

He empezado un pequeño diario de reflexiones. Para conocerme un poco mejor y practicar la redacción, y para escribir más amenudo.


lunes, 22 de junio de 2015 – Infiernos particulares
Es mi impresión –espero no estar solo en esto– que las oposiciones, en mi caso a maestro, son una forma terrible de seleccionar los mejores candidatos para un puesto público que desempeñar de forma vitalicia. Antes de la experiencia eran ya un infierno mío particular. Ahora, superado el primer examen sin pena ni gloria, confirmo mis sentimientos.
Todos tenemos nuestros pequeños infiernos particulares que en el fondo están gobernados por unos demonios universales. El proceso de selección al cuerpo de maestros es uno de esos infiernos y su demonio es el del Futuro.
El tiempo, en su flujo constante e inalterable, apenas es consciente de que se dirige hacia el mañana segundo a segundo. Sin embargo, nosotros los mortales sufrimos el sabernos presos del tiempo y el ser desconocedores de lo que vendrá. Este terrible demonio a algunos los aterra mientras que a otros les pasa desapercibido. En mi caso depende del día y los infiernos a los que me enfrente.
Este ha sido el año de los futuribles infernales tanto emocional como personal y profesionalmente. Crisis –cambio–. Que el tiempo avance a su paso. Todos los infiernos pasarán y yo saldré más o menos ileso.  

martes, 23 de junio de 2015 – There and back again
Al salir del criminal y último –por el momento– examen de este infernal proceso, somos todos conscientes del engaño que suponen estas oposiciones y la cantidad de bajas que producirá lo que ya comprendemos es una batalla en esta vida que, pesimistas dicen, es una guerra constante contra el tiempo. Coincido con los pesimistas ahora. Pero controlo mis tremebundas ansias asesinas y corre la esperanza por las trincheras cual brillante brisa renovadora. Hecho está, nadie conoce el futuro. Ver veremos.
La música calma las fieras y trae la felicidad al mundo. Apenas sé de mitología, pero estoy seguro que el ánfora de Pandora contenía en su interior música. En el final de los temores surgió la melodía de la esperanza. ¡Cuánto poder concentrado en apenas unas vibraciones de aire!

miércoles, 24 de junio de 2015 – Finales
Al dirigirme al último ensayo del curso reflexiono de nuevo sobre el tiempo en su constante fluir. Los sufridores de su paso, aunque conscientes de la perfecta proporción de su avance, somos incapaces de percibirlo constante. Y por eso en muchas ocasiones minutos parecen días, y años apenas suspiros.
Y en esta percepción variable llegan los finales. Se acaban el curso, los exámenes, los ensayos. En algún momento todo finaliza. Y algunos finales son más deseados que otros. Y dejamos algo atrás y encontramos algo delante. Y el fluir del tiempo continua imperturbable.
Continúo mi camino, la tarde acompaña mis emociones encontradas.

jueves, 25 de junio de 2015 – Playa
Reposo mi cabeza sobre la toalla en la playa. Rodiles sigue como siempre, cada vez más maltratada. El sonido del mar, el rumor de las olas, el tiempo solo se percibe en sus variaciones. Me duermo. Rilke y sus cartas descansan a mi lado. Ortiz se muere de envidia dentro de la mochila.
No recordaba que me gustara tanto la playa.

viernes, 26 de junio de 2015 – Lugones and back again
Las ciudades cambian al caer la noche. Al llegar la madrugada aun paseamos de camino a Lugones. Nos rodea la calidez de la amistad y de la noche que acompaña. Charlamos sobre la vida, sobre el tiempo, sobre los finales y los principios –en ambas acepciones. Qué sería la vida sin gente con quién compartirla.

sábado, 27 de junio de 2015 – Anacronismos
Por avenencias del destino, muy de vez en cuando visito teatros y tengo oportunidad de disfrutar de algunas obras. El Teatro Jovellanos de Gijón acoge esta vez una reimaginación del Barbero de Rossini –libreto intacto, escenografía actualizada. Al visitar el baño del teatro me percato de un choque temporal: todo el teatro conserva un estilo clásico, el baño está modernizado. Y pienso en la necesidad y funcionalidad. Un teatro bien conservado pero actualizado en lo obligatorio. Surge el paralelismo en la ópera: un niño juega con una consola portátil al lado de Don Basilio que está cantando su aria.
Ropajes y escenografía modernizados, pero aún la música clásica y con el mismo regusto. Algunos pondrán el grito en el cielo. Mi maestro interior plantea todas las posibilidades didácticas de la situación. Un niño disfruta con sus padres de la obra sentado apenas unas butacas más allá.
En un día en que se condensan una gran cantidad de anécdotas y situaciones, hablar de didáctica no es lo más atractivo ni lo más agradable. Descanso a su lado y me duermo en su cama, esto sí es agradable. El agridulce de los finales vuelve a mi boca.

domingo, 28 de junio de 2015 – Despedidas
Camino hacia mi casa y la mañana me recibe con su frescor y humedad. Todo acaba, vuelvo a decirme. El constante fluir del tiempo es lo que provoca. Pero ser feliz, disfrutar del paso del Inexorable, depende de nosotros y solo de nosotros. Es un hasta luego sin tristeza, una puerta cerrada para la que tenemos llave.
El fresco zumo recién hecho de mi padre me recibe a mi llegada. Los segundos caminan conmigo hasta el baño. La calidez del agua de la ducha me abraza y me da la bienvenida.
Es tan solo un hasta luego.
El constante fluir del tiempo se lleva una parte de mí y me presenta el futuro. En mi camino hacia ser, hacia el autoconocimiento, mucha gente me ayuda y ha ayudado. El tiempo derrumba uno de mis andamios y revela algo de mi fachada. Me dice: tú no lo ves, pero el amanecer está tan lejos como esta mañana. Y sin embargo percibo el pasado ya inalcanzable y el nuevo día que se aproxima ágilmente. Pinceladas que se pierden entre los minutos consumidos de mi vida.


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