23 de junio de 2015

Hablemos del amor romántico

Al igual que la semana pasada incluyo un texto que escribí para mis jóvenes de confirmación. Le hablo a un tú femenino porque la mayoría de mis confirmandas son chicas. Todos nos sentimos cómodos leyendo el tú masculino, adaptémonos a poder leer el femenino. Tiene muchos detalles que pueden ser hirientes para algunas personas, hagamos de los comentarios un lugar para el debate. Recomendada la lectura para jóvenes entre 14 y 18 años, a mí me habría ayudado bastante leer un texto como este, por eso lo comparto con vosotros.





HABLEMOS DEL AMOR ROMÁNTICO

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Este es el niño Amor, éste es su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!
Francisco de Quevedo

Estás en una edad en la que probablemente el amor sea un ideal romanticoide que, o bien persigues, o bien desprecias. Este texto viene a decir que todo lo que crees del amor es mentira. El amor verdadero, los celos, las rupturas de melodrama fílmico, el sentimiento inabarcable de vacío por la pérdida; en general, todo lo relacionado con el romanticismo es un constructo cultural que no hace más que frustrar a los que lo persiguen y creen profundamente en él. El amor existe, pero todos, como sociedad, lo estamos viviendo de manera insana. Y esto que a lo mejor suena demasiado catastrofista, es el primer paso que hay que tomar para comprender de verdad el amor.
El amor romántico es el que se siente por las personas con las que quieres algo más que la amistad. No siempre depende del físico y, por tanto, no es lo mismo que la atracción sexual. A nivel químico, el amor y una de sus consecuencias (el sexo, aunque no siempre: hay personas asexuales), al igual que el deporte y otras actividades, son una gran fuente de endorfinas. Sin embargo, aunque esto explica porqué uno se siente tan bien cuando está con las personas a las que ama, no es la explicación de porqué existe ni de cómo ocurre el amor.
Siendo completamente fríos y técnicos, el amor no es más que la consecuencia lógica de la supervivencia. Todos los animales necesitan reproducirse para mantener la especie. Nosotros, como otros animales, consideramos que la mejor forma de supervivencia era formar familias para que los niños se pudieran desarrollar mejor (no como otros animales, que por ser más poderosos o por su evolución, crían a sus hijos sin pareja o simplemente los dejan solos para crecer). De esta forma, lo que hace miles de años se consideró una forma obligatoria de relacionarse para sobrevivir, hoy nuestro cerebro lo interpreta como infatuación romántica.
Ahora bien, todos sabemos que este sentimiento es muy importante (o eso nos hacen creer) como para hablar del amor de forma tan seca. En el fondo, aunque sea una erupción de endorfina (que tiene un efecto parecido al de algunos opiáceos) y consecuencia de la evolución, es un sentimiento muy profundo y completamente válido, así que hay que darle su importancia.
El amor no es un sentimiento loco en el sentido en que se ha de vivir de manera descerebrada, pero si es un sentimiento loco porque no se sabe exactamente de donde surge. No es un sentimiento irracional. Cada persona tiene su propia definición y sus propios gustos. A veces surge de la atracción sexual, otras veces ocurre justo al revés. Y, desde luego, no es algo que podamos negar ni reprimir. Ningún sentimiento, quede aquí escrito y grábese en tu mente, ningún sentimiento ni emoción han de ser reprimidos. Los sentimientos son la forma más personal de expresión, son tuyos y de nadie más, y nadie puede negar lo que sientes.

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
Gustavo Adolfo Becquer

Pero dejemos clara una cosa: el amor que promulgan gran mayoría de películas, algunos poetas, y en general, cualquier tipo de arte que este sobrerromantizado hasta el patetismo, no es la forma sana de vivir el amor. Esto no quiere decir que no existan los príncipes azules, solo significa que se llaman Pedro y que su acto de amor no será darte un beso que te despierte de la muerte, sino, a lo mejor, invitarte a un café que te saque de la rutina. Aún así, quede también claro que el amor romántico se puede vivir de manera apasionada y real.
Cuestiones para apuntar: la dependencia, los celos, el no puedo perderle, el te quiero obligatorio, el hazme caso… Quede todo en tu memoria: es violencia, en parte consecuencia del constructo cultural y una mala interpretación del amor.
No existe el amor verdadero. Es probable que tengas decenas de personas a lo largo de tu vida con las que potencialmente puedas formar una familia y enamorarte. El concepto de media naranja no solo es absurdo, sino que también promulga la estúpida idea de que todos tenemos que encontrar a alguien con quién ser y pasar el resto de nuestra vida. Y eso es una gran mentira. Eres completa; que nadie se atreva a decir (ni siquiera tú a ti misma) que necesitas de alguien más para vivir o para ser feliz. No es extraño, pues, que tras tantas mentiras, salgan los sabios y digan que para amar a otra persona lo primero que debes hacer es amarte a ti misma.
Por último: suerte tienes si consigues tu pareja ideal (mentira), con la que pasar el resto de tu vida (mentira) y ser felices para siempre (mentira), durante tu adolescencia. Por mucho que nos fastidie, además de no poder disfrutar de una vida sexual sana, con 16 años tampoco podemos vivir el amor de forma sana. Y lo que es más, gracias a las ideas que ya hemos comentado, puedes pasarte toda la vida buscado la gran falacia del amor verdadero y perderte miles de oportunidades tan válidas o más.
La sociedad ha evolucionado mucho desde que fuéramos monos. Ya no necesitamos reproducirnos con diez años porque ya vivimos más de veinte. Además, con todas las necesidades que la absurda vida real reclama (un trabajo, una casa, un buen sueldo para pagarlo todo) es necesario dedicar nuestra juventud a los estudios y a descubrirnos a nosotros mismos.
Ante esta situación tienes dos opciones: o sufrir por los ideales subnormales de las películas y novelas romanticoides, o aprovechar todo el tiempo que quieras en descubrirte a ti misma, disfrutar de la vida, y llegará el momento de asentar la cabeza (o no). El amor es un sentimiento que da vida, y tener pareja es una de las mejores experiencias que hay en el mundo. Pero no es obligatorio ni necesario para vivir. Y, a veces, mejor estar sola o divertirse un poco, que estar en relaciones abusivas y sin sentido.

Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
-con cuatrocientos cuerpos diferentes-
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.
Jaime Gil de Biedma

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