18 de mayo de 2015

Proyectos inconclusos: no rompas la cadena

"Lo que vas a hacer es forjar eslabones nuevos que van a forjar cadenas nuevas (...) cada día que no te remueves estás más y más hundido en la mierda, así que, para poder salir, vas a crear esa otra cadena, va a colgar del techo, y cada vez que la veas va a ser más larga, va a ser más fuerte, y te va  ayudar a tirar para poder salir del fango en el que te estás hundiendo."


Entre mis posesiones más preciadas está una camiseta que me compré en mi última visita a Londres. En ella se lee: "I never finish anythi" (Nunca acabo nad). Además de encantarme por razones evidentes, es una frase que me representa prácticamente al cien por cien. Prueba de ello son la multitud de libros que se apilan en mi escritorio, la enorme cantidad de libretas con ideas de historias y argumentos para potenciales novelas, y, por supuesto, las entradas no publicadas de este blog, que se acumulan entre los borradores y las pocas entradas sí publicadas. De la misma forma, mis estudios y demás compromisos cotidianos se quedan a medias (una media de 7 y pico, por muy decente que suene, es apenas entre un cincuenta y un sesenta por ciento de mi potencial productivo). En esta política del mínimo esfuerzo se encuadran todos mis actos, excepto los que me han motivado y apasionado desde el primer momento, léase: maremágnum y la Escolanía en la que canto.

Se hace fácil localizar entonces la fuente que inunda mi falta de productividad: una desmotivación galopante. La razón de esta falta de pasión por mis quehaceres y aficiones surge de mi adicción a Internet (diversión en grandes dosis solo teniendo que pulsar un botón, ¿para qué el esfuerzo?). Esto lo sé porque tiempo hace (gracias a un vídeo de Hank Green), me descargué un pequeño programa para el portátil que sigue mi rastro por la web y me muestra semanalmente el consumo que hago de las distintas páginas y aplicaciones de mi ordenador (si a alguien la interesa, se llama RescueTime). Los resultados fueron abrumadores: entre páginas web y programas productivos (ejemplos son Wikipedia y Word), algunas semanas apenas llegaba al 25% de productividad de las casi 30 horas que gastaba en el ordenador (una media de 4 horas al día); perdía gran cantidad de tiempo en, principalmente, Tumblr. 

Tardé en reaccionar ante estos resultados. Algunos meses pasaron, en los que mejoré hasta un 30% de productividad. Finalmente borré mi cuenta de Tumblr y cercené por completo mi conexión a cualquiera de esos blogs. Mi productividad aumentó hasta el 50%, lo cual fue asombroso. Sin embargo aún perdía el tiempo (en Youtube, que no es tan improductivo, pero consume bastantes minutos de mi experiencia digital, de lo que no me quejo, pues he aprendido bastante más entre sus vídeos que en mi carrera universitaria).

Hace algo más de tiempo, descubrí una forma de automotivarme, de poner sobre la mesa mis objetivos y plantear proyectos de futuro factibles (también gracias a un vídeo, esta vez de Charlie McDonnell). No me funcionó por aquel entonces, debido a varias razones: no me había deshecho de mis principales adicciones, no lo mantuve durante suficiente tiempo como para ver un progreso, y planteé demasiados objetivos grandes que, cada uno en su momento, me sobrepasaron abrumadoramente.

El principal soporte de esta técnica es un calendario. En él se van marcando los días en los que has realizado las tareas que te has planteado. Para ello, primero identificas un objetivo que quieras cumplir (leer y escribir, en mi caso, un objetivo que he nombrado "volver a amar la lectoescritura"), y planteas las acciones que quieres realizar para cumplirlo (véase: leer entre treinta minutos y una hora al día, y escribir una entrada de blog, algún poema o trescientas palabras al día). Conforme haces estas tareas, marcas el calendario. Con el tiempo, se va formando una cadena de días consecutivos en los que has cumplido tus propósitos. Esto crea una doble motivación: por la cantidad de días que has trabajado en alcanzar tu objetivo te sientes realizado, y por no querer romper la cadena te sientes incentivado a seguir así (o lo que en psicología se llama refuerzo positivo).

Ahora (hace un par de días) ha resurgido en mi mente esta estrategia gracias (cómo no) a un vídeo de un youtuber español del que cito unas líneas a la cabeza de esta entrada. Lynx Reviewer (que quiere ser desarrollador de viedojuegos y que es uno de los mejores críticos de historias y tramas que he tenido la oportunidad de escuchar) ha despertado de nuevo en mí la chispa de la pasión por la creación literaria, y supongo que le debo al menos un gracias. En su vídeo sobre la motivación se centra en esta técnica (a la que da un par de retoques) y, basándose en sus propias experiencias vitales, llama a la acción a todos sus seguidores, a removerse e intentar salir del fango de la desmotivación y plantearse un proyecto de futuro y unos objetivos para ponerse de nuevo manos a la obra y trabajar para ser una persona más productiva y sana. Aunque el vídeo dura casi una hora (algo habitual en su segundo canal), merece la pena cada minuto de él. Ha sido una inspiración que esperemos dure algo más de un mes.

Como siempre, me planteo estas ideas cuando más liado estoy (entre exámenes y preparando oposiciones). Por esta razón el objetivo es pequeño y las tareas realizables. Aún con todo, tengo todavía el recuerdo de experiencias frustradas anteriores. No me funcionó hace tres años, pero realmente espero que funcione esta vez. Porque no estoy solo. Podéis seguir mi progreso (y el de otros tantos que estamos en ello) en mi Twitter, y leyendo lo publicado con el hashtag #manadaLR

Tres días y contando:

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Muchas gracias por el capote. ¡A seguir trabajando! Para cuando tengamos que pasar a 2016 vamos a maravillarnos de los progresos =) Te espero el 15 de junio Lorenzo ;)

    -Lynx

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