26 de noviembre de 2014

Un océano llamado don Alfredo

...il nostro amico, nostro fratello,
ma ti preghiamo, su nel Paradiso...

Todos tenemos mares en nuestro interior. Algunos apenas dos gotas de agua y salitre, otros llegan a contener auténticos océanos de vida. Cada vez que compartimos una idea, un proyecto o un momento con otras personas, las salpicamos con nuestro mar y ellas nos salpican a nosotros.
Hay algunos mares que tienen un sabor característico, que mojan a la gente de manera permanente. Hay personas que dejan una impronta indeleble, unas gotas de su mar que se mezclan irremediablemente en el de aquel que tocan. Don Alfredo de la Roza Campo era una de estas personas.

...que aunque morimos no somos
carne de un ciego destino...

Él tenía un gigantesco océano. Su agua mojaba para siempre. Compartía su tiempo con su Escolanía. No se guardaba su mala leche, pero es que era así de apasionado. Esa pasión, ese tiempo compartido, era lo que agrandaba tanto su mar, salpicar a tantas personas y ser salpicado por ellas a su vez.
Apenas tuve tiempo para aprender de él, pues entré a formar parte de la Escolanía San Salvador un año antes de su muerte. Sin embargo, aún a pesar de todo, de la edad, de las enfermedades, aún conservaba cierta candidez, ciertas chispas de jovialidad cuando llegaba a los ensayos. Bañó a tantas personas en su océano que todavía hoy, diez años ha que dejara este mundo, encuentro a don Alfredo de nuevo, joven, apasionado, en personas que le conocieron.
A mí, personalmente, me enseñó dos grandes verdades: que hagas lo que hagas, a la vida hay que ponerle pasión, y que no sirve de nada vivir si no compartes tu tiempo con los demás; lo importante, al final, no es ser alguien, sino ser con alguien.
Tu océano ha empapado a mucha gente, y la Escolanía siempre será tu Escolanía, la que moja igual que tú, la que se apasiona como tú y la que, año tras año, se comparte con los que no tuvieron la suerte de conocerte.
Gracias, Maestro. Nuestros mares siempre serán parte de tu océano.

...pasos inciertos doy, el sol se va,
mas si contigo estoy, no temo ya...


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