21 de mayo de 2014

La cultura que nos rodea (I): Los espacios

Nuestros pensamientos son al individuo
lo que nuestro arte es a la comunidad.

Wendell Pierce


Siempre me paro a pensar, muchas veces cuando voy por la calle o a comprar ropa o comida, en cómo el hombre modifica el medio. Suena raro hablar de estas cosas, quizá por perogrulladas o quizá porque soy raruno yo de por mí, quién sabe.
Pero creo que es importante pararse a reflexionar sobre la cultura y cómo nos afecta y la afectamos. Al fin y al cabo, todos somos consumidores de cultura, generadores y propagadores de ella, y como miembros de una sociedad y como personas, deberíamos ser plenamente conscientes de la cultura que nos rodea. Y ser conscientes también de que hay que cambiarla.
¿Por qué cambiar la cultura? No creo que a estas alturas haya gente que defienda que la cultura que nos rodea es sana. Una cultura que surge del engaño, la explotación y el poder no autorizado no puede ser sana. Ahí tenemos a niños muriendo de explotación, aquí gente que cree que la política no sirve para nada, allí guerras porque necesitamos energía sucia para nuestros aparatos.


1. f. Cultivo.
2. f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.
3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.


Todo lo que cultivamos, generamos, creamos, variamos, es cultura; todo lo que, como seres humanos, hemos utilizado para nosotros, es cultura; todo lo que nos rodea es cultura. Entonces, habrá que tomárselo con más calma y pesar en los pequeños aspectos de la cultura sobre los que podemos afectar directamente.



El espacio (las calles, montañas, edificios, mares...) que nos rodea ha sufrido modificaciones humanas según sus necesidades. Muchas veces, la gente de a pie no era directamente consciente de esas modificaciones, de esa cultura que el poder (electo o no) había generado para un bien común (o personal, nunca se sabe). Pero hoy en día tenemos las herramientas para saberlo. Internet ha traído la revolución en el acceso a la información. Y eso ha cambiado la forma que tenemos los individuos de una sociedad de entender la cultura y poder cambiarla.
A nadie le asusta ya encontrarse con carteles de publicidad en todas partes, no solo en la tele, sino también en la calle, los coches e incluso las personas. Sobre todo ahora con las elecciones en la calle. Vivimos en espacios llenos de ruido icónico, nuestro espacio está contaminado de cultura intoxicada e intoxicadora. Papeles pegados en las paredes, banderas en los balcones o las ventanas..., todo el espacio puede y está modificado. 
El espacio es parte de la cultura, no dejemos que alguien externo lo modifique por nosotros. Somos parte de la cultura, seamos conscientes de lo que nos rodea. Utilicemos el espacio disponible para modificar la cultura, moldearla a nuestro gusto. Somos la cultura. Somos el espacio. Usémoslo.


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